Uno de los relatos que mi abuela María de Jesús me contó cuando yo era niño, quizás el más misterioso y conmovedor de todos fue el de su tía la maestra Felícita Morillo quien en vida fue una mujer muy noble, hermosa e inteligente. Tía Felícita como cariñosamente le decíamos nació en Santa Bárbara de Zulia el 9 de abril de 1929 hija de Genaro Morillo Alvarado y Emelina Villasmil Morán (mamá Emelina mi tatarabuela). A temprana edad con apenas 15 años y solo sexto grado de instrucción tía Felícita se inicia como maestra de escuela pero sin dejar sus estudios habituales, pocos años después conoce al gran amor de su vida, un hombre apuesto y determinado en hacerla su feliz esposa para siempre y también como ella era maestro de escuela.

Se llamaba José Narciso Maldonado y una tarde del mes de diciembre de 1958 había comprado las más frescas y perfumadas flores para su amada y prometida que lo esperaba pacientemente con su hermoso vestido blanco de novia ilusionada; ese día todo estaba preparado, fue una velada espléndida donde Felícita y José Narciso recibieron por parte del párroco de la iglesia San Carlos Borromeo la bendición del matrimonio en medio del bullicio y la alegría de toda la familia y sus amigos que la acompañaron aquella noche de pitos y alboroto.

Sin embargo en aquel día venturoso y trágico a la vez, fue cuando la envidia y la maldad, según me contó mi abuela María, que una mujer desconocida y macabra logró verter una pócima mortífera en la bebida de la inocente Felícita para tratar de envenenarla. A la mañana siguiente los síntomas adversos de aquel brebaje fatídico no se hicieron esperar en la humanidad de la dulce maestra que a partir de ese momento empezó a manifestar extrañas dolencias que para los médicos de la época resultaron en un profundo misterio, por tal razón decidieron trasladarla a la clínica D’Empaire en la ciudad de Maracaibo. Tres meses transcurrieron en medio de un clima de desconcierto y agonía cuando el 16 de marzo de 1959 falleció en medio del asombro y la impotencia de su familia. Su cuerpo es traído devuelta a su tierra natal, José Narciso conmocionado por la pérdida de su amada le suplica a la familia vestirla con su traje blanco de novia ilusionada, mientras tanto él corta para ella nuevamente las más frescas y perfumadas flores que ordenó colocar en su regazo dentro del ataúd que sería sepultado en el Cementerio de San Carlos de Zulia. 17 años transcurrieron, después de la muerte de la joven y carismática maestra de primaria, cuando en la tarde calurosa de un miércoles 30 de junio del año 1976 la familia Morillo Villasmil decide exhumar el féretro de Felícita para trasladarlo a un nuevo mausoleo construido para agrupar a los difuntos de la familia, lo que se conoce con el nombre de Panteón Familiar. José Narciso su esposo queda impresionado al ver que la urna se encontraba completa y sin deterioro a pesar de los años transcurridos, pero más perplejo aún quedaron todos cuando el veterano sepulturero Evencio Carrasquero con la ayuda de su secretario de oficio Caracciolo Parra mejor conocido como ((El Taca)) esperando encontrar la osamenta desarticulada, destaparon de un solo golpe de porra el ataúd donde parecía dormir la bella Felícita que aún permanecía intacta con su hermoso vestido blanco de novia ilusionada, inmediatamente el ámbito del lugar se impregnó de un olor agradable despedido por la fragancia de las flores que estaban en el regazo de la bella durmiente. La noticia se regó como pólvora por todo el pueblo de San Carlos y Santa Bárbara de Zulia, el lugar se atiborró de curiosos y las autoridades tuvieron que desplegar medidas de seguridad. El párroco Manuel Bautista de la iglesia San Carlos Borromeo hizo acto de presencia manifestando su conmoción por lo que consideró un hecho sobrenatural. De ese acontecimiento hacen ya 42 años hasta hoy y durante ese tiempo la imaginación colectiva no ha parado de especular sobre el hallazgo del cuerpo incorrupto de la maestra Felícita Morillo, hay quienes la consideran una Santa y por esa razón llevaron a su tumba útiles escolares para pedirle por la salud y el rendimiento de los estudiantes. En mi trabajo de investigación para este proyecto titulado Relatos-de-mi-Vida-y-mi-Pueblo contacté algunos familiares cercanos de la tía Felícita que se encargaron de trasladar los restos óseos de los demás familiares al nuevo camposanto Dr. José Gregorio Hernández ubicado en el sector Curva de Colón después de la demolición del viejo cementerio de San Carlos de Zulia y la respuesta que dieron a mi pregunta sobre – ¿Qué pasó con el cuerpo incorrupto de mi tía Felícita? – todavía me causa estupor al recordarla… – el cuerpo de Felícita Morillo desapareció…
Relatos-de-mi-Vida-y-mi-Pueblo
Autor: Héctor J Bermúdez A.










