En todas las poblaciones ocurren casos curiosos que se van transmitiendo de generación en generación, que hacen historia, algunos dignos de publicarse y otros no.
Referiremos algunos de estos casos curiosos o anécdotas que recuerda el pueblo colones:
En la oportunidad en que el Br. Rubén Esparza Núñez, fue Jefe Civil del Distrito Colón, él personalmente patrullaba manejando un Jeep a Santa Bárbara y San Carlos para recoger los borrachitos y llevarlos presos. Una mañana detuvo en la Plaza Urdaneta, bajo los efectos del alcohol, como era su costumbre a Elio Hernández, lo invitó a montarse en el Jeep y tomó rumbo para San Carlos. Cuando pasaban el puente el borrachito le preguntó al Jefe Civil: ¿Mira cabezoncito pa’ dónde me lleváis?. El Br. Esparza se distinguía por su cabeza grande.
Cuando en Santa Bárbara se vendía la leche por las calles transportada en burro, llegó la denuncia al Jefe Civil de que la leche que compraban las familias era más agua que leche. El Jefe Civil para comprobar la veracidad y castigar a los responsables le dio orden a un policía llamado Luquita, que de paso era gago, para que le citara a todos los lecheros a su despacho para el día siguiente. El policía Luquita creyó cumplir con las órdenes de su jefe y al día siguiente cuando llegó el Jefe Civil a su despacho encontró sentados en espera a los señores Rafael Arrieta, Alberto Viloria y otros. El Jefe Civil le preguntó a los señores citados en qué les podía servir, que estaba a sus órdenes, y la respuesta fue que su presencia obedecía a la convocatoria del policía Luquita. El Jefe Civil como no entendía lo que sucedía, hizo llamar al policía Luquita para preguntarle el porqué estaban esos señores en su despacho a lo que Luquita contestó en su hablar gangoso: «usted me dijo que le trajera a los lecheros y estos son los más lecheros del pueblo». El policía había entendido que citara a los más tacaños.
Eduardo Contreras, un colones que se distinguió por su trabajo en el campo, por ser diputado a la Asamblea Legislativa, en la oportunidad que le tocó ser Jefe Civil del Distrito Colón, se impuso la tarea de limpiar de borrachitos las orillas del Escalante, como respuesta los devotos de Baco le pusieron el remoquete de «El Caimán». Eduardo Contreras es sustituido del cargo y la noticia corrió como pólvora hacia el grupo de borrachitos que se dirigieron a la plaza litro en mano cantando el porro colombiano: «se va el caimán… se va el caimán…» Pero poco tiempo después Eduardo Contreras vuelve a ser nombrado Jefe Civil del Distrito Colón y tan pronto tomó posesión del cargo ordenó a la policía que le trajeran a todos los borrachitos y los metieran al «rastrillo». Una vez encerrados los borrachitos se les presentó Eduardo Contreras quien les bailó y cantó la parodia del Caimán: «Llegó el caimán…Llegó el caimán…» El Dr. Jaime Simón Pons fue un médico querido por los coloneses por su acierto u «ojo clínico» en los diagnósticos de las enfermedades. En ese tiempo no habían carros en Santa Bárbara y la visita para atender a enfermos en sus casas tenía que hacerse a pie o en bestia. En una oportunidad en que fue solicitada su presencia para reconocer a una persona muy mal de salud,el familiar del paciente le pidió al Dr. Pons que se apurara, y la respuesta del médico fue la
siguiente: «No mijo, más vale que se muera uno y no que se mueran dos». El Dr. Pons era un hombre de caminar lento. .
El Dr. Francisco Rondón Márquez, era nativo de Zea, Estado Mérida, pero con más de 40 años ejerciendo la profesión de la medicina en el Distrito Colón. Fue el primer Presidente del Concejo en el inicio de esta época democrática y era frecuente oírle decir, por el amor que le tenía al Zulia, que él se había «nacionalizado zuliano». Era de baja estatura, contextura fuerte, carente de vanidad, poco hablador pero sentencioso y de mente ágil para el chiste y la ocurrencia, su vida estuvo llena de anécdotas. Sus amigos le llamaban «Kico» Recordemos algunas de las tantas anécdotas con humor criollo:
El Dr. Rondón tenía su clínica al lado del local que ocupa la Comandancia de Policía en San Carlos del Zulia. Allí le llegó un paciente para que lo reconociera por cuanto padecía una diarrea de dos días. El Dr. Rondón lo reconoce y lo formula. El paciente se despide, sale a la calle pero se regresa y le pregunta al médico: ¿Dr. me puedo bañar con diarrea? La respuesta del Dr. Rondón no se hizo esperar en su acento andino: – Si te sobra la mierda sí-.
La vez que fue solicitada su presencia en casa de familia para que reconociera un niño, una casa cercada y con un perro muy bravo en el patio. A lo que el Dr. Rondón llega al portón de la casa y toca, brinca el perro ladrando, al momento sale la señora y le grita desde la puerta de la casa: -Dr. pase que ese perro es capado- a lo que el Dr. Rondón le respondió: -Pues alas, yo no tengo miedo de que me coja, sino de que me muerda-.
Otro paciente llega quejumbroso a la clínica del Dr. Rondón y le pide que lo examine. El Dr. Rondón acuesta el paciente en la camilla y empieza a examinarlo preguntándole: ¿le duele aquí? ¿ y aquí? ¿y aquí..? El paciente se sintió fastidiado y le pidió al Dr. que no le preguntara más. La respuesta del Dr. Rondón fue tajante: «pues alas, si no quieres que te reconozca ándate entonces para que el Dr. Parada». Lo envió para que el Dr. Parada porque Parada es médico veterinario y los animales no hablan.
Ulises Sandrea Suárez, quien laboró por varios años como narrador de noticias por Ondas del Escalante, en una oportunidad cuando informaba sobre un crimen dijo que, «cuando la policía llegó al lugar del hecho, ya el muerto era cadáver».
Otro locutor de Ondas del Escalante, Carlos Alberto Pinillo Avendaño, a la hora de identificar la emisora expresaba: «por una red de cloacas transmite Ondas del Escalante», con lo cual creía que se unía a la campaña por la red de cloacas para San Carlos y Santa Bárbara.
De un presidente del Concejo del Distrito Colón que quería hacerse de un dinero fácil, programó una recolecta entre los hacendados dizque para engranzonar algunas calles. El era el presidente y tesorero del comité. Las donaciones podían hacerse en efectivo o en su lugar la entrega de ganado vacuno, en especial, novillos. El secretario del Concejo ni corto ni perezoso, conocedor de la tramoya, recibió de varios ganaderos cinco toretes los que vendió y se compró ropa de vestir. El chisme llegó a oídos del presidente del Concejo que empezó a buscar a su secretario sin conseguirlo. Esperó el domingo, la misa de la mañana en la Iglesia de San Carlos porque tanto el presidente como el secretario eran «buenos católicos». El secretario llegó primero a la Iglesia y cuando estaba de rodillas orando, llegó el presidente del Concejo y se colocó al lado y en voz baja empezó a decirle: «Mira, me tenéis abochornado»- La respuesta del secretario fue de inmediato. «Abochornado de qué». El presidente del Concejo le habla nuevamente al secretario y le dice: «Me dieron cinco novillos y te los cogisteis». Le contesta nuevamente el secretario: «Sí, me los cogí, los vendí y compré ropa, pero estas son sardinitas las que yo me como, en cambio vos lo que te coméis son tiburones y yo no digo nada».
Tomado del libro «Recopilación Histórica del Distrito Colón». Por Manolo Silva Machado ( † )
Algunas referencias biográficas de Manolo Silva Machado
Sus primeros pasos en el quehacer periodístico lo realizó como corresponsal del diario Panorama en los municipios Mara y Páez. Y otra vez regresa hasta Santa Bárbara de la mano de Marcos Contreras Barboza, laboró en un programa de opinión en la estación radial Ondas del Escalante y en el Concejo Municipal.
Diarios adscritos a la Cadena Capriles, así como los medios impresos como Crítica, El Mundo, La Columna, El Vespertino, Últimas Noticias, El Nacional, El Zuliero, El Correo de los Andes, fueron algunos a los cuales prestó sus servicios profesionales.
No sin antes fundar dos mensuarios locales ya extinguidos como El Colones y El Arrendajo.
Sus arduos y férreos años de trabajo en el ejercicio reporteril en la subregión Sur del Lago en décadas pasadas, le valieron un lugar de respeto y privilegio en los anales de la historia y es que Manolo Silva Machado, es un baluarte en el periodismo zuliano del siglo XX.
Laboró cuando el envío de los materiales tanto de texto como fotografías debía ejecutarse manualmente, nada de Internet, ni cámaras digitales, ni computadoras. Las noticias de la jurisdicción se leían dos días después de haberse procesado, debido a las grandes distancias entre Maracaibo y Caracas, lugar donde se encuentran asentados los medios para cual le prestó sus servicios profesionales.
Entre sus roles además de darle cuerpo a las cuartillas en máquinas de escribir, revelar las fotografías y copiarlas en papel, no era tarea fácil. Después vendría el medio de traslado.
Notas del editor
Haciendo a manera de anécdota, no mía pero si del señor Pedro Troconis, personaje de este pueblo que trabajó casi la mayor parte de su vida en los tribunales de justicia, me contó personalmente que el señor Alberto Jesús Güerere, en la época en que éste fue prefecto del distrito Colón, le manifestó estando Troconis aún en la etapa de la pre adolescencia, acompañado de su padre el Señor Rafael Benito Troconis, Gúerere le manifestó que su nombre era Alberto Jesús Güerere con diéresis, esta dos últimas palabras con un tono mayor.
Luego de abandonar la prefectura, el joven Troconis, muy ávido de sapiencia, le pregunta estando a solas con su padre: «Papá, ¿por qué el señor prefecto hizo incapié en que Güerere se escribe con diéresis… Qué es eso?».
En vista de la pregunta de su hijo, Don Rafael le responde, «hijo, la diéresis es un signo consistente en dos puntos horizontales ¨; es utilizada en varios idiomas, pero en el español tiene la función de darle sonoridad a la letra U, que se encuentra en palabras como; güero, agüita, antigüedad, piragüista, Güerere que requieren de la pronunciación de la letra U, pues existe la regla de que suene la letra siguiente y no la letra U. En el caso del apellido Guerrero».










