El Mayordomo

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Un mayordomo de la hacienda San Felipe, de nombre Custodio Figuera, hacia el año de 1890, descontento por los abusos y la opresión del gobierno de turno, decidió rebelarse, diciendo que era General. Era un hombre de mucho prestigio a quien seguían en pueblos y caseríos.

Inició operaciones y sin mayor esfuerzo tomó a San Carlos del Zulia. Apresó al vapor Santa Bárbara, y le hizo remontar el río llevándolo hasta la boca del caño Santiago, donde lo inutilizó.

Puso en la boca del caño Capitán, una cadena para impedir el paso del río y colocó tres retenes: uno en la boca del caño, punto donde podían echarse a tierra las fuerzas, y uno en cada extremo de la cadena. Una playa abajo de la boca del caño Capitán, colocó cinco hombres armados de hachas, cuya finalidad era tumbar una enorme ceiba, la cual ya tenían preparada, para que cuando pasara el vapor Progreso, que debía venir con el correo o con fuerza armada, la tumbaran y le impidieran el regreso. Dejaron pasar tres piraguas para que llevaran las noticias a Maracaibo. Colocaron un retén en la hacienda Paz, y dejaron la retaguardia en Santa Bárbara.

Los proyectos eran muy buenos pues había dirección, pero Figuera, no tuvo quien lo secundara. Ni oficiales, ni soldados tenían disciplina alguna. Los oficiales dejaron abandonados sus puestos y se fueron para El Cedro, donde había familias. Apareció entonces el vapor Progreso y sorprendió a las fuerzas-sin dirección. Con fuerzas que echó a tierra les tomaron los puntos claves. Siguió remontando el río y en la hacienda Paz descargó un poco de tropa con el encargo de sorprender a los rebeldes atrincherados en Santa Bárbara. A éstos los comandaba José María Medina, quien estaba atrincherado en un vagón del ferrocarril, desde donde pensaba hacerle frente al vapor.

La gente desembarcada por el Progreso en la Paz, no fue resistida por los rebeldes estacionados en la calle Las Cañitas. Estos huyeron al divisar al enemigo, con lo cual la retaguardia de Medina, quedó al descubierto. El vapor entró y comenzó a hacer fuego, respondiéndole Medina, con fuego de mortero. Pero de pronto se sintió atacado por detrás por las fuerzas que venían por tierra, y tuvo que rendirse.

En este encuentro no hubo muertos pero sí dos heridos. Uno de ellos fue Monsieur Bruno, Gerente de la Compañía Francesa, quien fue herido en una mano, por un cerrojo que había recibido el impacto de una bala en el momento en que cerraba la ventana. Trasladado rápidamente a Maracaibo, con todos los recursos a disposición, murió a los dos días.

El otro fue un ciego anciano de nombre Felipe Romero, quien vivía en San Carlos del Zulia, en una casa frente al rio. Al romperse el fuego, él y su señora se echaron al suelo, con tan mala suerte que una bala entró y le atravesó las dos piernas. Se estuvo desangrando como 24 horas y a pesar de que no hubo médico que lo atendiera, logró salvarse y vivir inútil por muchos años.

Los derrotados en este encuentro fueron a acampar a Santa Cruz de Zulia. El vapor Progreso siguió remontando el río en su persecución. A pesar de que los rebeldes estaban acantonados en el pueblo, cuando el vapor llegó los tomó de sorpresa. Desembarcó tropas y los derrotó.

El único que peleó con valor fue Telasco Parra, quien fue atacado por tres fuegos y tuvo que replegarse tomando la vía de las montañas vecinas formadas por árboles corpulentos, cada uno de los cuales constituía por sí una trinchera natural.

Los rebeldes en derrota se concentraron de nuevo en la hacienda Santiago. Hasta allí fueron perseguidos por las fuerzas del gobierno y tuvieron su derrota definitiva. En esta oportunidad, como en las dos anteriores, fueron tomados por sorpresa. Custodio Figuera, pese a ser un buen organizador, era un hombre falto de carácter. Cayeron presos él y muchos de sus compañeros, muriendo los demás en el encuentro.

Tomado del libro Biografía del Distrito Colón estado Zulia. Septiembre de 1950.

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