El peor jefe civil

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Alberto Jesús Guerere

Marco Tulio Olivares, fue uno de los peores Jefes Civiles, que han pasado por el Distrito Colón. Lo primero que hizo fue destruir un periódico que aparecía en la capital, cuyo Director era Alberto Hernández, siendo Redactor Manuel S. Guerrero. La causa fue que en dicho periódico se publicó una carta firmada por ochenta padres de familia que nos oponíamos a la existencia de mabiles abiertos por Olivares.

El primer mabil pretendió establecerlo en la casa de Rómulo Urdaneta, que después fue de Jesús Alvarado, pero no lo logró. Fue instalado enton­ces en la casa del señor Hermes Govea, quien le cedió para congratularse con el Gobernador.

Luego Olivares estableció casas de juego en varios sitios del pueblo. Era un hombre ambicioso y amigo de la corrupción. Sus ambiciones eran el ejercicio del mando y el dinero.

Hizo un saqueo público con todos los agricultores del Distrito, amparán­dose en la’construcción de una supuesta carretera entre el Remolino del Carbón y El Guayabo. Mandaba órdenes terminantes a los dueños de hacienda, de que le remitieran ocho o más peones para la construcción de dicha carretera. Los peones en realidad iban a trabajar en una hacienda del General Gómez, llamada Santiago. A los quince días aproximadamente pedía otra remesa de peones.

Muchos de los dueños de hacienda se excusaban de mandarlos, pero inmediatamente venían y se los llevaban a la fuerza, además de llevarse buena cantidad de queso, papelón y café de cada hacienda.

Con este procedimiento, a mí personalmente, me sacó de la hacienda Congreso, 28 peones, lo cual tuve que hacer del dominio público porque al verme atrasado en los pagos de las deudas que tenía contraídas, convoqué por conducto de la Cámara de Comercio de Maracaibo, a todos mis acreedores para entregarles todo mi capital en pago de las deudas. Así nos vimos arruinados varios dueños de hacienda y alguno hasta quedó loco.

En San Carlos del Zulia, una Junta privada estaba haciendo recolectas para construir un nuevo Cementerio. Al pedirle su contribución al Gobernador Olivares, éste la negó diciendo que él no iba a morir allí. Al poco tiempo él hacía un viaje con su familia desde Encontrados a Santa Bárbara, en un barquito de motor. Al salir al Lago el barco zozobró y Olivares se ahogó junto con 13 personas más que componían su familia. A los 4 días lograron recoger los cadáveres y los trajeron a todos amontonados en una canoa. Los cadáveres fueron conducidos, arrastrados por el suelo y amarra­dos con unos mecates, debido a la faüdez y al estado de descomposición, hasta el nuevo Cementerio del pueblo. De esta manera la naturaleza dio su aporte para vengar las maldades que Marco Tulio Olivares había cometido en el Distrito Colón.

Tomado del libro Biografía del Distrito Colón estado Zulia. Septiembre de 1950.

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