Reflexiones de Arturo Uslar Pietri «La crisis del Estado Benefactor»

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La crisis del Estado Benefactor

Hace treinta años el presidente Lyndon B. Johnson prome­tió a los electores de los Estados Unidos la construcción de una «gran sociedad» en la que las desigualdades extremas desaparecerían y declaró solemnemente «la guerra a la pobreza». En 1972 el candidato demócrata McGovern pro­clamó «los derechos del pobre», que no era otra cosa que la obligación para el Estado de suministrar recursos sufi­cientes a las personas necesitadas, para lograr eliminar los focos de pobreza existentes que parecían mantenerse indi­ferentes ante las fluctuaciones de la economía general del país.

La experiencia al través de esos años ha demostrado que el problema de la pobreza extrema no se resuelve con subsi­dios y que, a la larga, el Estado benefactor no sólo no acaba con la miseria y con sus causas, sino que tiende a perpetuar­la, creando de hecho una especie de clase social nueva que crece y se mantiene como la de «los pobres subsidiados por el Estado».

En la plataforma que el candidato Bill Clinton acaba de presentar a la convención del Partido Demócrata en Nueva York asomó claramente una nueva mentalidad con respecto

a este problema. Ya no habla de beneficencia o de subsidio sino que señala que la ayuda del Estado debe ser, para los que la reciben, una segunda oportunidad y no una manera de vivir, es decir, en lugar de «los derechos del pobre» habla de «las responsabilidades del pobre». Define esta nueva actitud como la de la «mutua obligación», convencido de que el viejo paternalismo no sirvió en gran parte sino para crear una indefinida situación de dependencia que, fuera del mayor nivel de ingresos, significó en la mayoría de los casos crear una clase de subsidiados, con poca voluntad para buscar un sitio en el mercado de trabajo.

Se ha hablado de la imposición del trabajo como reque:rimiento y a todo lo ancho del espectro político de esta cam­paña electoral de los Estados Unidos ningún candidato ha ni siquiera mencionado el nombre del Estado benefactor. La gran falla de estos programas sociales tan generosamente inspirados ha consistido en que, por razones inherentes al carácter humano, los beneficiarios se adaptan pronto a esa nueva condición de subsidiados y pierden toda voluntad y motivación para buscar un trabajo efectivo.

La triste verdad que hoy preocupa a sociólogos y políticos es que la pobreza subsidiada tiende a convertirse en una manera de vivir permanente. Desde luego, hay que distin­guir entre el trabajador que pierde su empleo por razones de la situación económica y al que el Estado debe asegurar un ingreso suficiente mientras consiga una nueva ocupa­ción, de la situación casi permanente de quienes se acogen a la ayuda gubernamental como manera de sustentación.

Está muy lejos de ser sencillo el problema pero, desde cualquier punto de vista que se le considere, necesita ser planteado seriamente en busca de soluciones adecuadas. No puede el Estado ignorar los casos de pobreza extrema,

a los que hay que acudir por elementales razones de humanidad, pero tampoco puede convertir la pobreza auxiliada en una especie de nueva clase social, con efectos muy negativos para los que se encuentran en ella y para la sociedad.

Entre las grandes transformaciones que de manera tan acelerada y profunda afectan al mundo entero en nuestros días está, sin duda, la revisión de ciertos conceptos hereda­dos de los pensadores sociales del siglo pasado con respecto a la persistencia de la pobreza, aun en las sociedades más prósperas. Lo que sí parece claro es que el subsidio perma­nente lejos de resolver el problema lo que hace es contribuir a perpetuarlo.

La vieja y dolorosa cuestión social, que tanta importancia ha tenido en el desarrollo político del mundo en el último siglo, no puede seguir planteándose en los mismos términos en que la veían los políticos progresistas de hace treinta años.

La idea del Estado benefactor está en crisis y plantea con urgencia la busca de nuevos y más efectivos proce­dimientos.

Compilador: Ing. Pedro Rafael Troconis.
Instagram: @prtv81
Pronto ligeros comentarios de invitados en podcast

1 COMENTARIO

  1. Saludos a todos mis lectores, hago esta compilación de un pequeño artículo del distinguido Venezolano Dr. Arturo Uslar Pietri «La crisis del Estado Benefactor» para que lo lean y podamos debatir por este medio. ¡Buenísimo!

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